Cómo reducir el ácido úrico

El ácido úrico es una sustancia de desecho que circula por nuestro organismo después de que hemos sintetizado ciertos tipos de alimentos que contienen una sustancia llamada purina. Es muy importante saber cómo reducir el ácido úrico por motivos de salud.

La purina en realidad no es tóxica o indeseable por sí sola; es simplemente un compuesto que se encuentra en mucha de la comida que consumimos y proporciona energía a los tejidos del cuerpo cuando se sintetiza en el interior de las células. Sin embargo, el resultado de la metabolización es que la parte de la purina que no pudo ser aprovechada como energía regresa al torrente sanguíneo como ácido úrico que los riñones necesitan desechar. Cuando llevamos un estilo de vida sedentario y una dieta poco saludable, hacemos más difícil el trabajo para nuestros riñones, que a veces no pueden filtrar el exceso de ácido úrico, y éste termina acumulándose en tejidos y articulaciones del cuerpo, hasta tomar la forma de cristales que terminan por ocasionar inflamaciones muy dolorosas. Cuando la inflamación en las articulaciones se vuelve crónica pueden diagnosticarte con una condición médica conocida popularmente como gota.

Cómo reducir el ácido úrico

Foto de Dakoman con licencia CC0 1.0 .

Pero además del dolor en articulaciones y tendones, los cúmulos de ácido úrico cristalizado pueden afectar otros órganos internos del cuerpo, causando problemas de salud, empeorando el funcionamiento de los riñones y aumentando el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o experimentar un agravamiento de condiciones previas como diabetes. Así que por muchos aspectos distintos, si te han diagnosticado un nivel alto de ácido úrico en la sangre, necesitas tomar medidas para reducirlo y mejorar así tu calidad de vida.


Pasos para reducir el ácido único

  1. Hidrátate bien. Es decir, consume suficientes líquidos, y asegúrate de que todas las bebidas que tomes sean libres de azúcar. Se recomienda tomar entre 2 y 3 litros de agua al día, pero recuerda que esto incluye el porcentaje de agua que encuentras en ciertos alimentos como una sopa, leche, jugo natural de frutas, etc. En cuanto a las bebidas como tales, lo más recomendable es tomar sólo agua natural o té sin endulzar.
  • Procura tomar agua en pequeños sorbos durante todo el día, en lugar de obligarte a tomar un litro en diez minutos porque olvidaste hidratarte en forma constante.
  • Algunos doctores sugieren que a dos de los vasos de agua que tomes durante el día les agregues un poco de vinagre virgen de manzana, que se ha demostrado ayuda a tu organismo a disolver los cristales de ácido úrico. Simplemente disuelve dos cucharadas de vinagre en un vaso grande de agua tibia y termina el vaso en pequeños sorbos durante la siguiente media hora.
  • Otra opción recomendable es beber té de jengibre con tus comidas (y a lo largo del día también, si lo deseas). El jengibre tiene propiedades anti-inflamatorias que ayudarán con el dolor tus articulaciones; si lo deseas puedes agregar un poco de ajo a la infusión, que la hará más potente.


  1. Confía en el poder de lo natural. Hay distintas sustancias que puedes encontrar en alimentos de origen natural y que pueden reducir el nivel de ácido úrico en tu sangre.
  • Aceite virgen de oliva. Los aceites vegetales prensados en frío ayudan a controlar la producción excesiva de ácido úrico después de metabolizar la purina, y favorecen al mismo tiempo la metabolización de la vitamina E, que reduce los niveles de ácidos y colesterol dañino en tu cuerpo.
  • Cerezas. Las cerezas parecen ser el enemigo número uno del ácido úrico, por alguna razón. Intenta comer entre 10 y 30 cerezas al día, o tomar dos vasos de concentrado de cereza de buena calidad (si compras un jugo barato con extracto de cereza no tendrá el mismo efecto). Si padeces gota y tienes una crisis con dolor agudo en las articulaciones, puedes tomar hasta 40 cerezas en una hora para combatir la inflamación excesiva que causaron los cristales acumulados.
  • Fruta rica en vitamina C. La naranja, la papaya, la guayaba, el kiwi, la lima y la tangerina son sólo algunos ejemplos de las muchas frutas que pueden aportarte un contenido importante de vitamina C para ayudar a tu cuerpo a destruir las partículas invasoras del ácido úrico y desecharlas en la orina.
  • Las semillas de apio hacen maravillas. En realidad, comer tallos enteros de apio también es una buena idea, pero es el extracto de su semilla el que te da los mejores beneficios: actúa como calmante, diurético y antioxidante para no sólo facilitar el trabajo de tus riñones al deshacerse del ácido úrico sino también aliviar la inflamación en tus articulaciones.
  • Las moras también son tus amigas. Las propiedades antioxidantes de los frutos rojos las hacen tus aliadas naturales para complementar todas las medidas con las que puedes disminuir tu nivel de ácido úrico. Fresa, zarzamora, frambuesa, grosella… las posibilidades son casi infinitas dependiendo de qué variedades se den en tu país.
  • Recuerda ser constante con estos auxiliares del organismo. Si te damos tantas opciones es para que las alternes y recuerdes usar al menos una cada día. No se trata de comer sólo una misma clase de alimentos todos los días, porque eso te cansaría muy rápido y no te permitiría ver los beneficios a largo plazo.
  1. Cambia tu dieta en general. Además de los alimentos que te ayudan específicamente a reducir los niveles de ácido úrico en tu sangre, y a combatir la inflamación en articulaciones afectadas por la acumulación de cristales, hay toda una serie de recomendaciones que puedes seguir para disminuir la cantidad de purinas que ingieres, así como para consumir otra clase de alimentos que te ayuden a absorber con rapidez los desechos que tu metabolismo vierte al torrente sanguíneo después de sintetizar la comida.
  • Las hojas ayudan. La col, las acelgas, la lechuga y las espinacas son un buen ejemplo de alimentos que ayudan a tu cuerpo a absorber productos nocivos como el ácido úrico.
  • Vegetales y frutas siempre son la opción más saludable para tu dieta. Las primeras semanas te costará trabajo acostumbrarte a que un platillo pueda consistir simplemente en verduras aderezadas, y en que la fruta se convierta en tu postre de todos los días, pero recuerda que es por tu salud. Las papilas gustativas se acostumbran a disfrutar nuevos sabores después de 60 días, así que si tienes la fuerza de voluntad suficiente para llegar a ese punto, ni siquiera extrañarás lo que comías antes.
  • Hablando de lo que comías antes y ahora deberías eliminar de tu dieta, se trata de todas las guarniciones o bocadillos altos en grasa, las carnes rojas, aves, mariscos, las bebidas alcohólicas a partir de cereales, los dulces, los alimentos procesados y la pastelería. Todos los panes hechos con harina refinada, los pastelillos comerciales, las golosinas, el helado alto en azúcar, las papas fritas, las frituras de maíz o trigo, y en fin, casi todo lo que puedes encontrar empaquetado. Puede parecer que te estamos sugiriendo renunciar a todo lo bueno de la vida, pero verás que en realidad no es así: hay muchísimas otras cosas que puedes comer, que serán lo suficientemente apetitosas para convencerte de que valen la pena.
  • Para sustituir a todos los integrantes del grupo anterior, tendrás que optar por carbohidratos complejos (pan integral, pasta, cereal de grano entero), pescado rico en ácidos grasos (salmón, sobre todo), lácteos bajos en grasa, semillas, vino tinto, chocolate oscuro sin azúcar, aguacate, avena integral, entre otros. Lo importante es que aprendas a cocinar usando todo este grupo de alimentos saludables, y verás que pronto te acostumbras a un nuevo estilo de vida, que tu digestión mejorará, te sentirás con más energía, tendrás la seguridad de que tu salud no está en riesgo y todo tu cuerpo te lo agradecerá.

Autor: Oscar Avila

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